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viernes, 9 de diciembre de 2022

"BENICASSIM Y SYLVIA TOWNSEND WARNER".

GENTES, COSTUMBRES, TRADICIONES, HISTORIAS, PATRIMONIOS, FOLKCLORE POPULAR Y PAISAJES DE LA PROVINCIA DE CASTELLÓN:

Por: JUAN E. PRADES BEL, “Crónicas”, “Humanidades”, (Proyecto: “ESPIGOLANT CULTURA": Taller de historia, memorias y patrimonios).

(Sinopsis): RECORDAR TAMBIÉN ES VIVIR…

(Serie temática): HISTORIAS DE LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA 1936-1939.

"BENICASSIM Y SYLVIA TOWNSEND WARNER, 1937".

Escribe: JUAN E. PRADES BEL. ("Las historias escritas que me acompañan, me ayudan a pensar, a imaginar, a vivir, y a experimentar un mundo de vidas muy diferentes a la mía". J.E.P.B.).

INTRODUCCIÓN: Sylvia Townsend Warner (1893-1978) musicóloga, novelista y poeta inglesa, participó como autora antifascista en el II Congreso Internacional de Escritores por la Defensa de la Cultura, celebrado en Valencia entre el 4 y el 17 de julio de 1937, mientras prestaba servicio en la Cruz Roja durante la Guerra Civil Española y estuvo en el hospital de sangre de Benicassim en el año 1937, de su estancia Sylvia Townsend Warner escribió el poema de nombre homónimo "Benicasim", el cual fue publicado en la revista "Left Review" en el número de marzo del año 1938, basado sobre los trasfondos y los resultados de la guerra.

"Left Review"(1934-1938) fue una revista creada por la sección británica de la Unión Internacional de Escritores Revolucionarios y patrocinada por la Comintern (anteriormente conocida como la Oficina Internacional de Literatura Revolucionaria; también conocida como la Internacional de Escritores).

POEMA "BENICÁSIM" de Sylvia Townsend Warner.

Aquí descansamos un momento.

El aire está cargado de sol y sal y color.

Sobre la palmera y el limonero, sobre el cactus y la adelfa

reposa un polvo con polvo y sal y polen.

Y las brillantes casitas

en fila como papagayos posados,

y allá, rígida e inmediata,

se cierne la montaña.

Y me da la sensación de que hemos venido

a un paisaje del Aqueronte luminosamente pintado.

A lo largo de la playa

con descoloridos pijamas de algodón, en alpargatas,

deambulan los que se han levantado de la muerte,

los heridos, los mutilados, los tullidos.

O descansan desnudos, sus arriesgadas carnes al aire

salado, al recobrado sol,

o se bañan en este mar sin mareas, o se sientan a tocar la arena.

Pero este lugar es estrecho, estrecho en este espacio

engalanado de sol y ocio y calor, de regreso

a la vida y al consuelo de los vivos. Tuerce

(¡No tuerzas!) la vista hacia el interior:

allí, rígidas como la muerte e implacables, se alzan

las montañas – y al alcance de la mano. 

SEGUNDO CONGRESO INTERNACIONAL DE ESCRITORES POR LA DEFENSA DE LA CULTURA: El Segundo Congreso Internacional de Escritores, fue inaugurado por el presidente del gobierno republicano Juan Negrín el 4 de julio de 1937 en la Sala de Sesiones del Ayuntamiento de Valencia. También se celebraron sesiones en Madrid (los días 5, 6, 7 y 8 de julio) y en Barcelona (el día 11). Fue clausurado en París el 16 y 17 de julio de aquel año 1937. Se ha considerado «el acto de propaganda intelectual más espectacular realizado por el Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes durante la guerra civil española». Asistieron al congreso en torno a 110 delegados de 28 países. 

(Textos de Natalia Kharitonova: “Los escritores que se habían reunido en Valencia y Madrid en 1937 pronunciaron discursos y dejaron varios testimonios, pero la reflexión sobre sus silencios permite, asimismo, evitar simplificaciones y entender la compleja relación entre la literatura y la política, los escritores y los políticos, tan propia del siglo XX”).

ADDENDA: ADICIONES Y COMPLEMENTOS SOBRE LAS TEMÁTICAS Y MOTIVOS REFERIDOS EN EL ARTÍCULO. (POR JUAN EMILIO PRADES):

BIBLIOGRAFIA, WEBGRAFÍA Y FUENTES DOCUMENTALES:

Real Academia de la Historia.

ARCHIVO FOTO-IMAGEN:

Gerda Taro fotografío a Sylvia Townsend Warner haciendo su discurso en el Congreso Internacional de Escritores, 1937.


viernes, 26 de noviembre de 2021

EL MÚSICO Y VIOLINISTA UNIVERSAL ABEL MUS.

 GENTES, COSTUMBRES, FOLKLORE, TRADICIONES, HISTORIAS, PATRIMONIOS, Y PAISAJES DE LA PROVINCIA DE CASTELLÓN: 

EN HOMENAJE A MI TIERRA Y A MI PAÍS....

Por: JUAN E. PRADES BEL, autor de los proyectos: "RECORDAR TAMBIÉN ES VIVIR"; "HISTORIAS DEL MAR"; “ESPIGOLANT CULTURA: Taller de historia, memorias, crónicas, patrimonios y humanidades"; y otras historias.

(Serie temática): HISTORIAS DE LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA 1936-1939.

"EL MÚSICO CASTELLONENSE Y PRODIGIOSO VIOLINISTA ABEL MUS, Y SU VINCULACIÓN Y COLABORACIÓN CON EL COMPLEJO HOSPITALARIO DE LAS BRIGADAS INTERNACIONALES Y EL SOCORRO ROJO, UBICADO EN LAS VILLAS DE BENICASSIM".

Escribe: JUAN EMILIO PRADES BEL. ("Las historias escritas que me acompañan, me ayudan a pensar, a imaginar, a vivir, y a experimentar un mundo de vidas muy diferentes a la mía". J.E.P.B.).

INTRODUCCIÓN: Este artículo, aporta referencias documentales y los ambientes propios de tema cultural en el periodo de estancia de las Brigadas Internacionales en Benicassim, el contenido paralelo lo dedico al recuerdo de dos grandes profesores músicos castellonenses Abel Mus (violinista) y su hermana Encarnación Mus (pianista) que trabajaban en el complejo hospitalario para los heridos de guerra de las Brigadas, el cómo traductor e intérprete de francés y profesor de español y en la Comisión Cultural de las Brigadas Internacionales del Centro hospitalario, y ella como enfermera sanitaria, ambos hermanos eran profesionales virtuosos de la música y junto con un brigadista que tocaba el chelo, todas las semanas amenizaban al menos una velada de música clásica, en la cual Abel Mus antes de interpretar cada pieza, explicaba los pormenores entre la obra y su autor, los motivos o inspiración de dicha creación y la vida del autor, con esta manera de presentar las obras que iban a interpretar, ambos hermanos contribuyeron grandemente a elevar la cultura musical de muchos de los integrantes de las Brigadas, así lo explico uno de sus grandes admiradores el doctor José María Massons, cirujano-jefe de equipo quirúrgico de las Brigadas Internacionales (Cirujano de la XIII Brigada Int.) destinado de puesto al hospital del complejo de Benicassim. Con esta comunicación trato de hacer una aproximación, entiéndase salvando la distancia en el tiempo, para poder aproximarnos o intentar conocer los tipos de escenario cultural y los ambientes creados alrededor de las actividades culturales, artísticas y musicales que, con la sencillez exigente y condicionante por la guerra, se programaban en el complejo hospitalario militar, para crear un ambiente de distensión para el personal sanitario y los heridos convalecientes. El complejo hospitalario de las Villas de Benicassim estuvo en servicio entre los años 1936 y 1938, estando administrado y ocupado por el Servicio Sanitario de las Brigadas Internacionales y financiado por el Socorro Rojo internacional y el Gobierno de la República, posteriormente fueron cedidas todas las instalaciones al Ejército de Levante y posteriormente al Ejército de Maniobra, pasando finalmente al Ejército de los nacionales.

EXPOSICIÓN DOCUMENTAL, AÑO 1936: "MEMORIAS DE LA GUERRA DE ABEL MUS“: “18 de julio de 1936. En ese día me encontraba en Castellón al frente de su Conservatorio que yo intente convertir en "oficial" para agradecer así a la ciudad que me ayudó con su pensión en París a perfeccionar mis estudios artísticos…. A consecuencia de lo que aconteció aquel memorable día en España, mi Conservatorio, frecuentado por gente acomodada, se quedó sin alumnos y sus profesores sin recursos. Mi hermana Encarnación, profesora de piano de aquel Centro, se hizo enfermera y fue destinada a las Villa de Benicasim, donde se instaló el hospital de las Brigadas Internacionales y donde yo, más tarde, valiéndome de mis conocimientos lingüísticos, me colé allí como interprete, organizando espectáculos para los heridos y dando clases de español a los convalecientes que no eran todos extranjeros, pues había entre ellos muchos españoles que eran totalmente “asnalfabetos” como decía muy seriamente un muchacho de allá arriba de las montañas del Maestrazgo. En esa humanitaria labor me ayudaba con todo amor mi esposa Eva”. Abel Mus (1973): “Memórias de la Guerra Civil, 1938”.  Buris-ana, Butlletí de l'Agrupació Borrianenca de Cultura, núm. 131 (1973).

ABEL MUS, SOBRE LA GUERRA CIVIL: ....¡Cuántas veces he odiado a España en los últimos años de desgracias! No, realmente no, no soy ni un poco patriota, y no me avergüenza no parecerlo… Ser patriota como nos enseñan no es más que una estúpida ceguera que nos empuja a matar sin remordimientos”.

EXPOSICIÓN DOCUMENTAL, AÑO 1937: Heraldo de Castellón: Año XLVIII Número 14752 - 13 diciembre 1937. LA FIESTA DE AYER EN BENICASIM. Bella y conmovedora fue en verdad la fiesta que las Brigadas Internacionales organizaron ayer en honor de los heridos de guerra. Desde primeras horas de la mañana empezaron a acudir a las hermosas playas donde se asientan las Villas convertidas hoy por exigencia de la guerra cruel en hospitales de sangre, numerosos vecinos de Benicasim y Castellón deseosos de compartir con sus hermanos los heroicos soldados de las Brigadas Internacionales, la serena alegría de esta simpática fiesta a la que la Banda Municipal de Madrid ofreció generosamente su concurso. A la llegada de la banda, los heridos y vecindario hicieron objeto a los Profesores madrileños del notable programa. Hasta la hora de comer los asistentes a la fiesta, estuvieron visitando las distintas salas de Cultura y Propaganda de las Brigadas. Los periódicos murales, las poesías revolucionarias, los dibujos interesantes confeccionados exclusivamente por soldados, fueron unánimemente elogiados y les testimonian los nuevos derroteros que el trabajo, la fraternidad y el cultivo del arte sabrá imponer a la nueva sociedad. Después de una comida sobria como exige la guerra, dio comienzo el concierto que el público escuchó con la complacencia que producen las actuaciones de la inigualable Banda madrileña. A mitad del concierto el camarada Abelardo Mus ofreció al maestro Sorozábal para la bandera de la Banda en nombre de las Brigadas, un sencillo corbatín que sobre los colores de la nuestra gloriosa bandera republicana llevaba bordada la siguiente inscripción: Las Brigadas Internacionales a la Banda de Madrid”. Los Comisarios políticos de las Brigadas, tan auténticamente modestos que se negaron a darnos sus nombres, atendieron y agasajaron a los asistentes a la hermosa fiesta con fraternal cordialidad. Una representación del Consejo Municipal de Castellón, llevó a la fiesta la representación del pueblo castellonense. A la terminación del concierto, la Banda interpreto el “Himno Mateotti”, dirigiéndolo su autor Abelardo Mus. Después ejecutaron “La internacional” y el “Himno de Riego”.

"EN LA CASA DE LA CULTURA. Terminada la audición, las autoridades y profesores de la Banda fueron obsequiados con un concierto por los hermanos Mus en la Casa de la Cultura. Un camarada de las Brigadas cantó con verdadera maestría “La canción de los Mineros”, “Las Compañías de acero” y otras canciones, siendo muy felicitado. Otro camarada ejecutó “Canción de cuna” a violonchelo y piano, interpretando después Abelardo Mus varias obras con el acierto y maestría a que nos tiene acostumbrados. Seguidamente la señorita Escobar interpretó varias canciones populares asturianas, terminando con la interpretación de unas guajiras mejicanas a dos voces por la misma señorita y una hermana suya. Como final se pronunciaron discursos por el director y Comisario Político de las Brigadas agradeciendo a las autoridades de Castellón su asistencia, lo mismo que a la Banda de Madrid, a la que felicitaron efusivamente. El maestro Sorozábal pronunció unas palabras para corresponder a las pruebas de afecto recibidas, terminando el gobernador civil de Castellón con un breve discurso, enalteciendo el heroísmo de las Brigadas y la labor que realiza en estos momentos la Banda Municipal de Madrid". Periódico Heraldo de Castellón: Año XLVIII Número 14752 - 13 diciembre 1937.

EXPOSICIÓN DOCUMENTAL DEL AÑO 1937: Nosotros (Valencia. 1936). 13/12/1937, página 4. "LA BANDA MUNICIPAL DE MADRID EN BENICASIM. HOMENAJE A LOS HERIDOS DE LAS BRIGADAS INTERNACIONALES. Ayer domingo la Banda Municipal de Madrid obsequió con un selecto concierto a los heridos de las Brigadas Internacionales hospitalizados en el bello pueblo de Benicasim. El acto, celebrado a veinte metros del mar, resultó en verdad simpático, agradando hondamente a los heridos y demás personas que acudieron a oír tan bello concierto. El camarada Abel Mus, en nombre de los heridos de las heroicas Brigadas, impuso una corbata con los colores nacionales a la bandera de la Banda madrileña, de sentida dedicatoria. Terminó el festival con unas breves y emocionadas palabras de los responsables del hospital, del maestro Sorozábal y del gobernador civil de Castellón, aludiendo al heroísmo de las Brigadas Internacionales, a Madrid y a la libertad".

EXPOSICIÓN DOCUMENTAL:

ADDENDA: ADICIONES Y COMPLEMENTOS SOBRE LAS TEMÁTICAS Y MOTIVOS REFERIDOS EN EL ARTÍCULO. (POR JUAN E. PRADES):

BIOGRAFÍA DE ABEL MUS: Abel Mus, de nombre Abelardo Mus i Sanahuja, (Burriana, 22 de abril de 1907 – Picaña, 23 de enero de 1983) fue un violinista, pedagogo y compositor español. Hijo de padre barbero, comienza a aprender música a los ocho años, juntamente a su hermano Vicent, en la Banda de la Sociedad Filarmónica de Burriana, con su director José María Ibáñez. Poco después se inicia en el mundo del violín con Vicent Tárrega (hermano de Francisco Tárrega) y dos años más tarde se traslada a Valencia, para estudiar con el violinista burrianense Joaquim Monzonís Ribera. Becado por la Diputación de Castellón, se marcha a París en 1920 a ampliar sus estudios. Primero con Bilewky; admitido en 1921 al Conservatorio de París, los continua con Alfred Brun y Émile Schwartz. En 1924 gana los primeros diplomas internacionales de solfeo y violín, los cuales eran los más importantes que ofrecía el centro. En 1926 consigue la Primera Medalla Internacional de Violín de la Escuela Superior de Música y Declamación de París, de la que en fue nombrado profesor posteriormente. Se establece en Castellón de la Plana en 1932 donde funda, junto con Vicente Asencio, el Conservatorio de Música, que Mus dirige hasta 1938. Durante la Guerra Civil hace de intérprete de los brigadistas franceses convalecientes del hospital de Benicasim; estuvo destinado al Comisariado de Propaganda del Ejército de Levante y dio conciertos a los soldados de gran parte del territorio republicano. Durante el conflicto bélico adoptó el nombre de Abel, en lugar del de Abelardo con el que había sido bautizado. En 1943 se convocaron oposiciones para fundar la Orquesta Municipal de Valencia y Abel ganó la plaza de concertino (primer violín). Al cargo de esta orquesta estuvo hasta su jubilación en 1972. La labor en la orquesta la desarrolló paralelamente a su carrera como solista y durante la década de los cuarenta ofreció una gran cantidad de conciertos por toda España, que le dieron una reputación y prestigio que pocos violinistas españoles tenían. Hay que resaltar dos importantes paréntesis en su estancia en la Orquesta de Valencia: el primero cuando se desplaza a Argentina para ofrecer una importante gira de conciertos, que finalizaron con diversas grabaciones para la Casa Odeón, y el segundo cuando formó parte en 1962-1963 de la Orquesta Nacional de Egipto, en El Cairo. En estos años también fue un tiempo director de la Escuela Municipal de Música de Alcoy. De la orquesta de Valencia pasó a ocupar la misma plaza en la Orquesta del Liceo de Barcelona (al menos hasta 1975. Discípulos suyos han sido la violinista Josefina Salvador, los violinistas Gerardo Mesado Oliver y José Hernández Yago, y el viola Emilio Mateu.

Entre los años 1969 y 1976 colabora habitualmente en la revista Buris-ana, boletín de la Agrupació Borrianenca de Cultura.

El compositor Joaquín Rodrigo le dedicó las piezas La enamorada junto al pequeño surtidor y Pequeña ronda, que estrena en París (1928) el propio Abel junto a la pianista, y hermana suya, Encarnación Mus.

Eduardo López-Chávarri le dedicó la obra "In modo de sarabanda" (1930) y le hizo en 1948 un arreglo propio para violín y piano de su pieza Variaciones para violín y orquesta.

EL EJÉRCITO DEL KOMINTERN Y LAS CONSIGNAS Y PROCLAMAS DE LA TERCERA INTERNACIONAL COMUNISTA, CONFORMARON EN ESENCIA Y VIRTUD EL ESPIRITU DE LAS BRIGADAS INTERNACIONALES Y DE LOS LLAMADOS "VOLUNTARIOS DE LA LIBERTAD" QUE COMBATIERON EN ESPAÑA: La Internacional Comunista, también conocida como la III Internacional, así como por su abreviatura en ruso Komintern (Коминтерн, abreviatura de Коммунистический интернационал, transliterado como Kommunistícheskiy internatsional) o Comintern (abreviatura del inglés: Communist International), fue una organización comunista internacional, fundada en Moscú el marzo de 1919, por iniciativa de Lenin y el Partido Comunista de Rusia (bolchevique), que agrupaba a los partidos comunistas de distintos países, y cuyos objetivos en sus primeros estatutos era luchar por la supresión del sistema capitalista, el establecimiento de la dictadura del proletariado y de la República Internacional de los Soviets, la completa abolición de las clases sociales y la realización del socialismo, como primer paso hacia una sociedad comunista, así como "luchar por todos los medios disponibles, incluida la fuerza armada, para el derrocamiento de la burguesía internacional y la creación de una república soviética internacional como un estadio de transición hacia la abolición completa del Estado". La coalición de partidos políticos españoles que conformaron el Frente Popular seguían paso a paso el dictado para llevar a España y los españoles hacia una sociedad plenamente comunista alineada con los Soviets.

EL FRENTE POPULAR: Frente popular, es el nombre que recibían las coaliciones electorales entre formaciones políticas de ideología izquierdista o de centro izquierda, y las coaliciones de partidos antifascistas propiciadas por la Internacional Comunista a partir de 1935 para hacer frente al ascenso del fascismo que amenazaba las políticas comunistas de la Unión Soviética. Los componentes principales del Frente Popular fueron los partidos de izquierda marxista (socialistas y comunistas). El funcionamiento social de los Frentes Populares se sustentan en una rígida disciplina y un apego total a las cadenas de mando, y en llevar adelante un fuerte aparato militar, cuyo espíritu militarista trasciende a la sociedad en su conjunto, junto a una educación en los valores castrenses y un nacionalismo fuertemente identitario con componentes victimistas, que conducen a la violencia contra los que se definen como enemigos.

ADDENDA: ADICIONES Y COMPLEMENTOS SOBRE LAS TEMÁTICAS Y MOTIVOS REFERIDOS EN EL ARTÍCULO. (POR JUAN EMILIO PRADES):

BIBLIOGRAFIA, WEBGRAFÍA Y FUENTES DOCUMENTALES:

Real Academia de la Historia.

ARCHIVO FOTO-IMAGEN:

ARCHIVO: ABEL MUS.

Abel Mus.


Abel Mus y amigos, en Benasal.








jueves, 21 de octubre de 2021

DOROTHY PARKER .

GENTES, COSTUMBRES, TRADICIONES, HISTORIAS, PATRIMONIOS, FOLKCLORE POPULAR Y PAISAJES DE LA PROVINCIA DE CASTELLÓN:

Por: JUAN E. PRADES BEL, “Crónicas”, “Humanismo”, (Proyecto: "ESPIGOLANT CULTURA": Taller de historia, memorias y patrimonios).

(Sinopsis): RECORDAR TAMBIÉN ES VIVIR…

(Serie temática): HISTORIAS DE LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA 1936-1939.

"LA ESTANCIA DE LA PERIODISTA Y ESCRITORA ESTADOUNIDENSE DOROTHY PARKER EN EL HOSPITAL MILITAR DE LAS VILLAS DE BENICASSIM (1936-1938), EN APOYO DE LOS SOLDADOS DE LAS BRIGADAS INTERNACIONALES Y DE LOS CONVALECIENTES HERIDOS EN LA GUERRA".

Escribe: JUAN EMILIO PRADES BEL. ("Las historias escritas que me acompañan, me ayudan a pensar, a imaginar, a vivir, y a experimentar un mundo de vidas muy diferentes a la mía". J.E.P.B.).

EN HOMENAJE: A DOROTHY PARKER (1893-1967), escritora estadounidense muy conocida, periodista, cuentista, dramaturga, crítica teatral, humorista, guionista, narradora y poeta. Durante la década de 1930, la autora, de tendencia izquierdista, desarrolló una intensa actividad política ayudando a fundar la Anti-Nazi League ("Liga antinazi") en Hollywood. 

Fue investigada por el FBI como sospechosa de pertenecer al Partido Comunista, por lo que llegó a aparecer en la Lista Negra de Hollywood y tuvo problemas para trabajar como guionista. 

Durante el periodo de la Guerra Civil Española fue una muy activa defensora de la causa republicana, participando en campañas de recaudación de fondos para dicha causa e incluso realizando un viaje a España para escribir algunos relatos sobre la misma. Testigo de ese viaje a España y de su estancia en Benicassim es el relato corto titulado "Soldados de la República", un relato ambientado en un café de Valencia, es un cuento de carácter melancólico que fue publicado en la revista semanal The New Yorker. Dicho relato lo transcribo más adelante en este artículo.  

La pérdida de la guerra por parte del Ejército Republicano, dejó una triste impronta en ella, haciendo aumentar su ya de por si desmesurado pesimismo vital. Durante su estancia en Benicassim, Dorothy Parker mantuvo un idilio amoroso con un miliciano republicano.

- (MANUEL VICENT RECATALÁ escribió en EL PAÍS, CULTURA el artículo “Dorothy Parker en Nueva York”….Se trataba de un viaje iniciático en busca de un escritor, pero en este caso no era Truman Capote quien más me subyugaba, ni Scott Fitzgerald ni John Dos Passos ni J. D. Salinger, sino la periodista Dorothy Parker, que yo llevaba en la memoria desde un lejano verano de la adolescencia en que supe que esta mujer había visitado el hotel Voramar de Benicàssim, convertido en hospital durante la Guerra Civil, donde convalecían los brigadistas internacionales. Allí la periodista tuvo un amor con un miliciano, quien al final de la contienda se volvió loco porque nadie le creía cuando contaba en los bares su aventura”).

- (LUIS ANTONIO DE VILLENA, escribió sobre el libro “Dorothy Parker” de Marion Meade, traducción al español de Beatriz López-Buisán. Editorial Circe. Barcelona, 2000. 479 páginas: “….Dorothy Parker, fue la “gran moderna”. Fumadora, bebedora, independiente, feminista, izquierdista (un claro anticipo del radical chic) y a la par culta y refinada. Otro dato muy original y moderno de la señora Parker: Casi siempre vivió en un hotel. Quería vivir libre de ataduras, pero eso sí, con los sombreros más a la moda y un buen servicio de habitaciones, para poder pedir whisky de madrugada. El izquierdismo trajo a España, otra vez, a Dorothy durante nuestra guerra civil, para apoyar brevemente la causa republicana. Y escribió un hermoso cuento sobre unos milicianos en Valencia”…).

EXPOSICIÓN DOCUMENTAL. La obra literaria “Soldados de la República”es un cuento o relato corto que escribió Dorothy Parker en su estancia en Benicassim (Castellón), fue publicado en la revista The New Yorker de Nueva York, el 5 de febrero de 1938:

Textos de Dorothy Parker: "SOLDADOS DE LA REPÚBLICA. AQUELLA TARDE de domingo estábamos sentados con la muchacha sueca en el gran café de Valencia. Tomábamos vermú en gruesas copas, y en cada una de ellas había un cubito de hielo grisáceo lleno de agujeros. El camarero se sentía tan orgulloso de aquel hielo que apenas soportaba dejar las copas sobre la mesa y separarse de él para siempre. Siguió con sus tareas -por toda la sala la gente daba palmas y silbaba para llamar su atención-, pero se volvió a mirar por encima del hombro.

Fuera estaba oscuro, la oscuridad veloz y nueva que de un salto y sin sombras se impone al día, pero como en las calles no había luces, parecía tan profunda y antigua como la medianoche. Por eso te asombrabas de que todos los críos siguieran levantados. En el café había críos por todas partes, críos serios sin solemnidad, que observaban el ambiente que los rodeaba con tolerante interés.

En la mesa contigua a la nuestra había uno notablemente pequeño; tendría quizá seis meses. Su padre, un hombrecito con un uniforme grande que lo hacía caído de hombros, lo sostenía con cuidado sobre las rodillas. El crío no hacía nada; sin embargo, el padre y su joven y delgada mujer, cuyo vientre volvía a estar hinchado bajo el vestido raído, lo contemplaban sumidos en una especie de éxtasis de admiración, mientras en la mesa se les enfriaba el café. El crío iba endomingado, todo de blanco; sus ropitas llevaban remiendos tan delicados que la tela hubiera pasado por entera si la blancura de los zurcidos no hubiera variado de tono. Lucía en el pelo un lazo azul de cinta nueva, atado con absoluto equilibrio entre las lazadas y los extremos. La cinta de nada servía; no había pelo suficiente que precisara sujeción. El lazo era un mero adorno, un toque de gracia calculada.

¡Por amor de Dios, basta ya! me dije. Está bien, el crío lleva un trozo de cinta azul en el pelo. Está bien, su madre dejó de comer para que el crío estuviera guapo cuando su padre regresara a casa de permiso. ¡Está bien! Es asunto de ella, y tú nada tienes que ver. Está bien, ¿por qué tienes que echarte a llorar?

La enorme estancia apenas iluminada estaba atestada y llena de animación. Aquella mañana se había producido un bombardeo aéreo, más horrendo aún por ser a plena luz del día. Pero en el café nadie parecía tenso ni nervioso, nadie hacía desesperados esfuerzos por olvidar. Todos bebían café o limonada en botella con la calma agradable y merecida de una tarde de domingo, mientras conversaban sobre temas nimios y alegres, hablando todos a la vez, escuchando y contestando.

En la estancia había muchos soldados vestidos con lo que parecían uniformes de veinte ejércitos distintos, hasta que uno reparaba en que la variedad radicaba en las diferentes maneras en que se había gastado o desteñido la tela. Sólo unos pocos habían sido heridos; aquí y allá se veía a alguno andando con sumo cuidado, apoyado sobre una muleta o dos bastones, pero tan en plena recuperación que su rostro tenía color. También había muchos hombres vestidos de civil: algunos de ellos eran soldados que disfrutaban de permiso, algunos eran trabajadores del gobierno, otros, vete tú a saber. Había mujeres regordetas, tranquilas, que movían los abanicos de papel, y mujeres ancianas tan calladas como sus nietos. Había muchas chicas guapas y algunas verdaderas bellezas, que no provocaban el comentario “Fíjate en qué española tan encantadora”, sino este otro: “¡Qué hermosa muchacha!”. Las ropas de las mujeres no eran nuevas y las telas eran demasiado sencillas como para haber garantizado un buen corte.

-Tiene gracia -le dije a la muchacha sueca- cuando en un sitio nadie es el mejor vestido, no se nota que nadie está bien vestido.

-¿Cómo? -inquirió la muchacha sueca.

Nadie, salvo algún que otro soldado, llevaba sombrero. La primera vez que habíamos ido a Valencia viví en un estado de dolorosa perplejidad al no saber por qué en la calle todo el mundo se reía de mí. No era porque en la cara llevase escrito “Avenida West End”, como si la frase me la hubiera garabateado con tiza un empleado de aduanas. En Valencia los estadounidenses caen bien porque han visto a los buenos médicos que abandonaron sus consultas para venir a ayudar, las jóvenes y serenas enfermeras, los hombres de las Brigadas Internacionales. Pero cuando caminaba por la calle, hombres y mujeres se tapaban cortésmente la cara risueña con la mano y los pequeños, demasiado inocentes para disimular, se partían de risa, señalaban con el dedo y gritaban: “¡Olé!”. Después, bastante más tarde, descubrí el porqué y dejé de ponerme sombrero; cesaron las risas. Tampoco era uno de esos sombreros cómicos, era simplemente un sombrero.

El café se llenó a rebosar; abandoné nuestra mesa para hablar con un amigo que se encontraba al otro lado de la sala. Al regresar a la mesa, se habían sentado a ella seis soldados. Estaban apretujados y tuve que meterme por un huequecito para llegar a mi silla. Se los veía cansados, cubiertos de polvo y pequeños, del modo que se ven pequeños los que acaban de morirse, y lo primero que destacaba en ellos eran los tendones de sus cuellos. Me sentí como una cerda de marca mayor.

Todos conversaban con la muchacha sueca. Habla español, francés, alemán, algo de escandinavo, italiano e inglés. Cuando tiene un momento para sentirse arrepentida, entre suspiros, se lamenta de que el neerlandés lo tiene tan olvidado que ya no logra hablarlo, sino sólo leerlo, y lo mismo le ocurre con el rumano.

Según nos contó, los soldados le habían dicho que se les terminaba un permiso de cuarenta y ocho horas y debían volver a las trincheras, y para las vacaciones habían hecho fondo común con todo el dinero para comprar cigarrillos, pero algo había salido mal y el tabaco nunca les había llegado. Yo llevaba un paquete de cigarrillos estadounidenses -en España el tabaco rubio no sabe a nada-; lo saqué y, mediante movimientos de cabeza, sonrisas y una especie de brazada, les di a entender que se lo ofrecía a aquellos seis hombres con ansias de tabaco. Cuando comprendieron lo que quería decirles, se levantaron uno a uno y me estrecharon la mano. Muy bondadoso de mi parte compartir mis cigarrillos con los hombres que iban a regresar a las trincheras. La Pequeña Dama Generosa. La cerda de marca mayor.

Uno a uno, fueron encendiendo los cigarrillos con un artefacto de cuerda amarilla que al arder apestaba y que se utilizaba, según me tradujo la muchacha sueca, para encender las granadas. Cada uno de ellos recibió lo que había pedido, un vaso de café, y cada uno de ellos murmuró agradecido al ver la pequeña cornucopia de azúcar de grano grueso que lo acompañaba. Entonces hablaron.

Hablaron por intermedio de la muchacha sueca, pero nos hicieron lo que hacemos todos cuando hablamos nuestra propia lengua con alguien que la desconoce. Nos miraron a la cara, y nos hablaron despacio, pronunciando las palabras con complicados movimientos de los labios. Después, a medida que fueron surgiendo sus historias, nos las soltaron con tanta vehemencia, con tanto énfasis, que estaban seguros de que debíamos entenderlas. Estaban tan convencidos de que las entenderíamos que nos avergonzamos de no entender.

Pero la muchacha sueca nos traducía. Eran todos campesinos e hijos de campesinos, de una zona tan pobre que uno trata de no recordar que existe ese tipo de pobreza. Su aldea se encontraba junto a aquella otra a cuya plaza de toros habían ido ancianos, enfermos, mujeres y niños, un día de fiesta; y habían llegado los aviones para lanzar bombas sobre el ruedo, y los ancianos y los enfermos y las mujeres y los niños sumaban más de doscientos.

Todos ellos, los seis, llevaban más de un año en la guerra, y la mayor parte de ese tiempo habían estado en las trincheras. Cuatro de ellos estaban casados. Uno tenía un hijo, dos tenían tres, y uno tenía cinco. Nada habían sabido de sus familias desde que partieran para el frente. No habían tenido comunicación con ellas; dos de ellos habían aprendido a escribir de otros hombres que luchaban junto a ellos en las trincheras, pero no se habían atrevido a escribir a casa. Pertenecían a un sindicato, y a los miembros de los sindicatos, cuando los atrapan, los ejecutan, por supuesto. La aldea en la que vivían sus familias había sido capturada, y si una mujer recibe una carta de un hombre que pertenece a un sindicato, quién sabe si no la matarán por la relación?.

Nos contaron que llevaban más de un año sin noticias de sus familias. No nos lo contaron con valentía, ni con extravagancia, ni con estoicismo. Nos lo contaron como si…. Pues bien, veréis… Llevamos un año luchando en las trincheras. No hemos tenido noticias de nuestras mujeres y nuestros hijos. No saben si estamos muertos, vivos o ciegos. No saben dónde estamos, ni si estamos. Con alguien tenemos que hablar. Así es como nos lo contaron. Hacía seis meses, uno de ellos había tenido noticias de su mujer y sus tres hijos -tenían unos ojos muy bonitos, nos dijo- gracias a un cuñado de Francia. Entonces estaban todos vivos, le informaron, y todos los días comían un cuenco de judías. Pero su mujer no se había quejado de la comida, le contaron. Lo que le preocupaba era no tener hilo para remendar las ropas raídas de los niños. De modo que él también le preocupaba aquello.

-No tiene hilo -nos repetía una y otra vez-. Mi mujer no tiene hilo para zurcir. No tiene hilo.

Nos quedamos ahí sentados, escuchando lo que la muchacha sueca nos iba traduciendo. De repente, uno de ellos echó un vistazo al reloj y entonces cundió la agitación. De un salto se pusieron en pie, como un solo hombre, y llamaron a voces al camarero y hablaron con él velozmente y uno a uno nos fueron estrechando la mano. Volvimos a las brazadas de natación para explicarles que se llevaran el resto de los cigarrillos -catorce cigarrillos para seis soldados que iban a la guerra- y entonces nos estrecharon otra vez la mano. Después, todos nosotros dijimos “¡Salud!” tantas veces como hacía falta para seis de ellos y tres de nosotros, y después salieron en fila del café, los seis, cansados, polvorientos y pequeños, como son pequeños los hombres de una horda poderosa.

Cuando se marcharon, sólo hablaba la muchacha sueca. Ella llevaba en España desde el comienzo de la guerra. Había asistido a hombres destrozados, había llevado camillas vacías hasta las trincheras, y después había vuelto con ellas cargadas de heridos al hospital. Había oído y visto demasiado como para sumirse en el silencio.

Al cabo de un rato llegó la hora de marcharnos; la muchacha sueca levantó las manos por encima de la cabeza y dio dos palmadas para llamar al camarero. El camarero acudió, pero no hizo más que sacudir la cabeza y la mano y se alejó...Los soldados nos habían pagado las copas".

ADDENDA: ADICIONES Y COMPLEMENTOS SOBRE LAS TEMÁTICAS Y MOTIVOS REFERIDOS EN EL ARTÍCULO. (POR JUAN E. PRADES):

DOROTHY PARKER: (Dorothy Rothschild Parker; West End, 1893 - Nueva York, 1967) Escritora estadounidense. Espíritu versátil y brillante, escribió artículos para Vogue, y ejerció la crítica literaria y teatral en Vanity Fair y en The New Yorker. Publicó tres volúmenes de poesía (Suficiente soga, 1926; Sunset Gun, 1928; Muerte e impuestos, 1931), reunidos en 1936 en un único volumen titulado No tan profundo como un pozo. 

Una de sus obras, Big Blonde, ganó el Premio O'Henry al mejor cuento del año. También realizó varios reportajes desde España durante la Guerra Civil española (1936-1939).

Nacida en Nueva Jersey de padre judío y madre protestante, su infancia está llena de infortunios. Perdió a su madre a los 4 años, a los 10 a su madrastra. Asistió, a colegios privados e internados donde continuamente se la castigaba por mal comportamiento.

A los 19 pierde a su tío en el hundimiento del Titanic y a los 20 a su padre. Empieza a trabajar como pianista y publicando en periódicos locales sus poesías para mantenerse.

A los 21 Vanity Fair publica su poema “Any Poch”, esto significa el punto de partida para su carrera como escritora.

A los 24 años, después de trabajar en la redacción publicitaria de Vogue, la ascienden a crítica de teatro, a los 27 años productores y actores influyentes consiguen que la despidan tras una de sus criticas de incisivas, inteligentes y sinceras que tanto apreciaban sus lectores.

En 1919, con 26 años es una de las voces fijas en tertulias semanales del Hotel Algoquín, donde se dan cita columnistas, dramaturgos, escritoras, ilustradoras, actrices, humoristas y compositores del momento.

En 1925, se funda la revista New Yorker, de la que forma parte de la plantilla, publica en la sección “Lector constante” reseñas de cuentos, poemas y revistas.

En 1926, con 33 años, publica su libro de versos “Enought Rope”.

1927 preocupada por los derechos civiles, se convierte en socialista. En 1928, con 35 años, publica su libro de versos Sunset Gun.

En 1929 recibe el premio O.Henry por el cuento autobiográfico “Big Blonde”.

En 1931, con 38 años, publica su libro de poemas Death and Taxes.

Publica diferentes colecciones con sus obras de ficción y y cuentos.

Escribe varias obras de teatro, guiones y letras para musicales.

Durante la guerra civil española apoyo al bando republicano activamente recaudando fondos. 

Hizo también un viaje a España tras el que escribió el cuento “Soldados de la República”, ambientado en un café de Valencia, fue publicado en el New Yorker.

1955, a los 62 años, su lucha por los derechos civiles la llevará a ser llamada ante la Cámara de Actividades Antiamericanas.

En 1959, a los 66 años es admitida en la Academia Estadounidense de las Artes y las Letras.

En 1963, a los 70 es profesora en el California State College de Los Ángeles.

El 7 de junio de 1967, a los 73 años, falleció Dorothy Parker, tras su muerte por un fallo cardiaco, deja todo su patrimonio literario al Dr. Martin Luther King Junior.

BIBLIOGRAFIA, WEBGRAFÍA Y FUENTES DOCUMENTALES:

Luis Antonio de Villena (2000): “Dorothy Parker, lúcida y genial”. http://luisantoniodevillena.es/web/articulos/dorothy-parker-lucida-y-genial/.

Fernández, Tomás y Tamaro, Elena (2004): “Biografia de Dorothy Parker”. En Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea Internet. Barcelona, España, 2004. https://www.biografiasyvidas.com/biografia/p/parker_dorothy.htm 

Elvira Lindo (2016): “Las huellas de Dorothy Parker”. Reportaje publicado en El País Semanal.

Manuel Vicent (2019): “Dorothy Parker en Nueva York”. Revista V del diario EL PAÍS, Cultura.

NOTAS DE OPINIÓN Y COLABORACIÓN ENVIADAS POR ALGUNOS LECTORES DE ESTE ARTÍCULO SOBRE DOROTHY PARKER:

Comentarios de Berifor (23-10-2021): Esta historia está llena de realismo, de gente entregada, llena de idealismos. Son gentes "únicas" que merecen ser estudiadas como lo hace Juan Emilio Prades Bel”.

Comentarios de Sara (25-10-2021): “Escribes sobre una mujer con carácter, Dorothy Parker vivió aún en tiempos difíciles para el sexo femenino. Después de leer un poco más sobre esta escritora os ofrezco dos frases de ella. Entre muchos de sus comentarios me gustan estos dos:

(1). “La cura contra el aburrimiento es la curiosidad, la curiosidad no tiene cura”.

(2). “Cualquier mujer que aspire a comportarse como un hombre seguro que carece de ambición”.


ARCHIVO:

HOSPITAL VILLA FRENTE POPULAR.


VILLAS DE BENICASSIM Y EL HOTEL VORAMAR.


DOROTHY PARKER.

Soldiers of the Republic By Dorothy Parker. January 28, 1938

The New Yorker. Fiction. February 5, 1938 Issue. 



The New Yorker.  February 5, 1938 Issue. Fiction.

Soldiers of the Republic By Dorothy Parker. January 28, 1938